A Julia, la maestra, que una tarde, bajando del Sacromonte, me descubrió el significado de la palabra sincretismo, cuando yo era ya, el más malo de sus alumnos.

Claudio Sillero Román

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Esta página Web, un texto con muchos pies de página, que empecé el 25 de diciembre del 2001, y terminé pocos días después se ha hecho posible gracias a mi hija Pilar que la diseñó con cariño y mucho profesionalismo, en horas libres, y a Carlos Palladino -el Pala para los amigos- que además de ponerle la música que cuando se tienen los parlantes/altavoces encendidos, suena, de vez en cuando, para acompañar algunas de las canciones que se mencionan en el texto, hizo ajustes de todo tipo, la aligeró y finalmente la subió a Internet.
Sin ellos, esto se hubiese quedado en un texto archivado con otros.
Una hija cariñosa y un amigo cabal. Gracias a los dos.
Y gracias también a Francisca Martín-Cano Abreu, por su ayuda con los datos de astroarqueología (y la revisión de mi texto) y por ser tan empecinada en su deseo de que lo pusiese en la red.

Si deseas enviarme tus comentarios, hazlo a mispordentros@mispordentros.com

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Preparativos y compras. Y compras de última hora que son las peores.
Lucha por un puesto en el parking del supermercado, altercado.
Dentro, comida preparada, pavos hechos de todas las formas posibles, lechón ¡polvorones!, turrón, mazapán y pan de Cádiz en la confitería de los paisanos catalanes (aquí, como somos pocos, seguimos siendo todos paisanos, sin mirarnos el adn autónomico). Arroces y complementos (¿por qué si en el cortinglé le llaman complementos a una variedad de ropa y artefactos, lo que acompaña la comida principal no lo va a ser?).
Tráfico sin fin, atolladeros, cuellos de botella. Todos los mendigos de la ciudad haciendo cola en los semáforos. Todos los ciegos -esos a los que Gabriela siempre obliga a cruzar la calle aunque no quieran, mientras yo espero en el coche interrumpiendo lo menos posible el tránsito y recibiendo la lluvia de insultos a pie firme sobre el freno- mirándonos desde sus ojos sin vida.
Calores. Aire acondicionado insuficiente que seguramente necesitará recarga y que casi no se usaba desde el verano pasado. Cláxones desesperantes, gritos por las ventanillas, cambios de carril por ganar unos metros que se pierden inmediatamente. Tiendas llenas, cajeras morenas con gorrito de papanoel, que aún así sonríen y dicen feliz navidad señor, feliz navidad señora, cuando le quedan aún seis horas antes de cerrar y correr en un autobús hacia su casa con la cena en la bolsa de colores con coronas de adviento y hojas verdes de árboles del Canadá festonadas de guirnaldas brillantes. Solo faltan los copos de nieve.

No hay buen chorizo ni aquí ni allá, pero sí jamón serrano y un salchichón francés que da perfectamente la talla. Y quesos manchegos y de tres leches para los que les guste menos fuerte. Ya se sabe, picaremos de todo eso y turrón y mazapán y polvorones de los nuestros, hechos en casa -que los jóvenes dicen que los "de verdad" son los que ellos hacen y que el maní les va mejor que las almendras- y frutas escarchadas y nueces y chocolatillos rellenos y ... cuando llegue la hora de sentarnos a la mesa nadie querrá cenar. Pero nos sentaremos y las niñas traerán un pavo cada vez más extraño, convertido en tajadas blancas con un relleno delicioso -muselina de espinaca con su toque de jamón serrano molido- y un cerdo más reconocible, con salsas de distintos sabores, donde la manzana, la menta y hasta el más mundano camote (nuestro boniato) se habrán convertido en manjares de calorías ilimitadas para ponerle calor y color sin límite a la cena familiar.

Era la Nochebuena de anoche.
Las grasas entreveradas, los postres dulces hasta el empalago, la abundancia de oferta tentadora y la glotonería me hicieron recurrir a las cuatro de la mañana al frasco de mylanta buscando, en un buen buche, calmar ardentías y acedías de esas que queman la garganta y lo despiertan a uno sin saber qué fuego interno le corta a uno, además del sueño, la respiración.
A media mañana y tras un café negro bebido, con un libro sobre las piernas, dormito mientras suenan villancicos de aquellos que los jóvenes llaman " de los nuestros"

“...Alegría, alegría, alegría,
alegría, alegría y placer
que esta noche nace el Niño
en el Portal de Belén...”

- «¡Pero si Nazaret no existía en los tiempos de Jesús porque no hay registros romanos -tan precisos para el resto de las poblaciones- que lo mencionen!» (1) (2) (3)
Me sobresalta la irrupción de esa voz cuyo dueño no alcanzo a distinguir en la oscuridad

- «¿Decía usted?»

Nota: amigo lector si te ha gustado el hermoso villancico que estás oyendo "Chin chin Catalina" por la Familia Montoya, te recomiendo no pasar aún de página pues la música se detendrá inmediatamente. Por otro lado, si prefieres seguir leyendo y volver más tarde a escuchar el villancico, todo lo que tienes que hacer es volver a abrir esta página.

 

Pulse en los números para ver los pies de página

(1" La clave secreta de Hiram. Faraones, masones y el descubrimientos de los rollos de Jesús". Christopher Knight y Robert Lomas. pág. 97 (IBSN 970-05-1139-1)     regresar al texto


(2) "...Es discutible la existencia del pueblo de Nazaret en tiempos de Jesús, puesto que no aparece en los mapas de la época, ni en libro, documento, crónica o registro militar alguno de aquél período, ya sea romano o judío. Ni tan siquiera Pablo, que menciona muchas de las actividades de Jesús en sus cartas, hace alusión alguna a Nazareth. Si la inexistencia se confirmara, las referencias modernas, deberían ser consideradas erróneas y procederían de una confusión con la palabra nazareno. Por lo que se sabe, el asentamiento de Nazaret, que tampoco consta en el Talmud, no tuvo ninguna importancia antes de la destrucción de Jerusalem por los romanos en el año 70 d.C. ..." La herencia del Santo Grial. Laurence Gardner. Pág. 55 . Grijalbo edición en castellano. ISBN: 84-253-3353-9    
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3 Tampoco el Antiguo Testamento hace mención alguna de Nazaret. Lo mismo sucede con los textos del Talmud y con las obras de Josefo Antigüedades de los judíos y Guerra de los Judíos escritas durante el siglo I (de acuerdo con Robinson´s Bible Researches. Tan solo a partir del siglo VI d. C. se convertiría Nazareth en un lugar de peregrinación. Ahmed Osman The House of the Messiah, Controversial Revelations on the Historical Jesus, HarperCollins págs. 30-32 ISBN: 0586216855.    
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