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- «Si, he oído hablar de las Grandes Eleusinas y de las Pequeñas Eleusinas. Me despertaron una enorme curiosidad. Porque también hay un Rocio y un Rocío chico.» - «Ya veo. Está usted buscando huellas en el pasado.» - «No. Huellas no. Pero si usted mismo no ha parado de explicarme -y yo de hacer el esfuerzo de entender- que han llegado hasta nuestros días tradiciones cuyos orígenes se remontan a decenas de miles de años, no me va a echar ahora en cara que yo me pregunte si ciertos ritos, bastante más recientes, no se seguirán llevando a cabo en nuestros días... Pero siga, siga usted.» - «Además de las Grandes Eleusinas, existían las Pequeñas Eleusinas que se celebraban el mes Anthesterión o de las flores hacia febrero o marzo. No se le escapará a usted que hablamos de fiestas del otoño y fiestas de la primavera....» - «Pero yo he oído hablar de unas Pequeñas Eleusinas exclusivamente masculinas...»
- «Hay, efectivamente una tradición que cuenta que Heracles, que quería ser iniciado también
pero que se encontraba con la prohibición estricta de ingreso de los hombres al Eleusinión -el
templo donde se llevaban a cabo los ritos femeninos- instauró unas celebraciones en las que se
cambiaba a Demeter por Dionisios y a la gran sacerdotisa por el hierofante o maestro de
nociones recónditas, que presidía la celebración de los misterios sagrados. - «El matriarcado debilitado, cede espacio al patriarcado...» me sorprendía un poco la manera como yo mismo, iba hilando conceptos...
- «Y además se funden las dos ceremonias conservándose algunas de las tradiciones de los
pequeños misterios pero manteniendo su carácter de gran iniciación para los efebos. - «¡Eso! Cruzaban el Quema... su propio Quema. O quizás el Ajolí... si estaban ya tan cerca...» exclamé. - «¿Cómo?» - «No se preocupe. Son cosa mías. Siga usted.» - «En el templo propiamente dicho se representaban los misterios teniendo acceso a ellos solo los iniciados, y tenían su punto culminante cuando de manera inesperada y en mitad de la noche, cercana ya la hora del alba, surgía en esplendor, de dentro del templo una estatua de la Diosa -Perséfone- alumbrada por una vivísima luz que llevaba el porta-antorchas.» - «El salto de la reja en la madrugá del lunes. Siga. No me haga caso..» |
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(52)
Cuando la ciudad de Eleusis es anexionada a la de Atenas, el santuario de
Deméter es forzado a abrir sus puertas también a los varones, excluidos los
asesinos y aquellos que no hablen el griego, incorporando algunos elementos
de los pequeños misterios, como la figura del hierofante -que ha de
pertenecer a la familia de los Eumólpidas- así como la de la sacerdotisa de
Deméter, a la de los Filidas, aunque siga conversando su carácter de gran
iniciación o "epoptía", a la que se podía acceder después de un año de haber
recibido la iniciación común, una prerrogativa que no poseían los pequeños
misterios de Dionisos...” Eleusis, su memoria. Victoria Sendón (http://www.e-leusis.net/memoria.asp)
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