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Nota: amigo lector, aquí ha empezado a sonar la versión original de la música de “Zorba el Griego”. Te recomiendo, como en los casos anteriores, que si quieres oírla completa no pases la página hasta que haya terminado. En cualquier caso, con sólo volver a abrir esta página, podrás volver a escucharla. - «Esto daba lugar a una gran fiesta en unos jardines aledaños al templo dedicados a la música, el baile y el placer...»
- «No me sorprende que nadie durmiera esa noche -ni las anteriores- en la aldea...de Eleusis,
claro. Bailando por eleusinas cuatro mujeres, y tocando las palmas -y una kithara- los efebos,
un finito refrescado: retsina blanco bien frío y ouzo para los que quisieran una palomita, unas
tapitas de queso feta de cabra o de kefalotyri de oveja, y unas rodajas de pulpo, y de pronto,
cogidos por los hombros -que para eso son hermanos- un sirtaki al estilo "Zorba, el griego",
que el mismísimo Mikis Theodorakis, escribió pensando en los coribantes. Y en Roma vino bianco
piamontese y tapitas de prosciutto di Parma, y queso provolone. O mejor aún
parmaseano que casi parece manchego. Alegría, gente buena, amistad, casas de puertas y brazos abiertos, bulla
y jolgorio... Y ¡vámonos que nos vamos! Que no decaiga! Y que no falte de ná....
- «Eso...a lo mejor después de la ceremonia de iniciación. Porque por lo que se sabe, en el
templo, parece ser que en algún momento los efebos, -llamados mystes- y en tiempos de ritos
exclusivamente femeninos, las iniciadas, ingerían una bebida, el "kykeón" o alimento de las
diosas (55) que podía provenir del cornezuelo (probablemente de centeno
(56)) con propiedades
alucinógenas que los colocaban en trance según contaban Apuleyo
(57) y Plutarco
(58) . Beber el kykeón
causaba el viaje trascendente, el viaje iniciático, el rito de tránsito.. Los epoptaí -que es
como se llamaba a los ya iniciados: "los que han visto la verdad"- traspasaban la barrera de
la propia vida para conocer la esencia de la otra, para descubrir la verdad que se abría tras
la luz, y regresaban para teñir el resto de sus vidas con el color de este conocimiento.
(59) - «...Pues no se sabe muy bien cual era el uso primitivo del templo que estaba donde ahora está la Mezquita. Un templo que se usó incluso antes de convertirse, hacia el siglo VI, en un conjunto monástico, consagrado a San Vicente, que después, los musulmanes victoriosos compartieron con los cristianos desde el 743...Uno empieza a imaginar cosas...» - «Pues se dice que pudo ser un templo un templo judío o uno romano dedicado al sol antes de ser cristiano o moro donde ahora está la Mezquita. Así que ya que a usted le gusta dejar la imaginación volar ...» - «¡Pues eso, que bien pudieron los romanos, que continuaron los ritos con Ceres y Proserpina, haber establecido esos ritos en la Bética! Y que de esos ritos ya béticos, vengan la romerías de hoy» - «Ciertamente... hubiese sido lo más normal. Claro que me parece que está usted dándole rienda suelta a la imaginación y se le puede desbocar... De Astarté llegando a Cádiz en un barco fenicio, se ha ido usted al Carambolo y a Sevilla, y me ha llevado a Huelva y ahora - ¿quién hablaba de Spielberg? - me lleva usted a la Córdoba de los califas...¿Y a Granada después?» |
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(55)
“...En la cámara de iniciación se celebraba la última danza ceremonial de
las sacerdotisas portando el cáliz de grano sobre la cabeza mientras
mixturaban y distribuían la pócima sagrada: el fragante blechon, la hierba
menospreciada, vinculada con la naturaleza ilícita del rapto, se sumergía en
agua, a la que se agregaba una pizca de harina de cebada procedente de la
llanura Rariana, adyacente a Eleusis...” Eleusis, su memoria. Victoria
Sendón (http://www.e-leusis.net/memoria.asp)
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