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Nota: Amigo lector, estás oyendo sonar el fandango del Alosno “Bailando
entre las encinas” cantado por José Domínguez “El Cabrero”. Te recomiendo,
como en los casos anteriores, que si quieres oírlo completo no pases la
página hasta que haya terminado. En cualquier caso, con sólo volver a abrir
esta página, podrás volver a escucharlo.
-«¡Córdoba era romana -claramente romana- antes que mora! El puente viejo romano, formó parte
de la Vía Augusta. La Corduba latina, fue fundada por Claudio Marcelo unos 160 años antes de
Cristo y donde se excava se encuentran templos romanos, por debajo de los visigóticos y de los
musulmanes. Además -¡claro que sí!- podríamos hablar también del origen mítico de Granada...
de lo que llaman la Alhambra hermética (62) , de los códigos de utopía de la Alhambra, de la figura
solar del sultán (63)» - «Pero es que cuando uno lee sobre los ritos eleusinos no le queda más remedio que imaginárselo interpretados por unos béticos (64) (65) . El viaje de Atenas a Eleusis, ida y vuelta, se parece mucho -diría yo- al camino del Rocío. El rapto de Perséfone al salto de la reja, la salida de la Virgen de la ermita, en la madrugada del lunes de Pentecostés, a la salida de Demeter del templo...»
- «Pues hay una versión en la que se afirma que las eleusinas eran representaciones terrestres,
con carros o carretas alegóricas, representando de manera metafórica estrellas y constelaciones
que actualmente llevan aún nombres asociado al carro: Bootes / Conductor de Carros, Carro
Mayor, Carro Menor y Auriga (66). Y también las obras de arte prehistóricas.(67)» - «Más versiones... esta es la historia de nunca acabar.» - «Dicen también que Shakespeare se inspiró en los ritos eleusinos cuando escribió el "Cuento de Invierno" y "El sueño de una noche de Verano" (68). Y que las tres gracias que aparecen en muchas pinturas como "La primavera" de Botticcelli, representan la suave trascendencia del sol de Júpiter y de Venus sobre la tierra.(69)» - «A mí, desde luego me inspira más pensar en las carretas del Rocío como una continuación sincrética de aquellos ritos de hace, quizá, tres mil años. No sé nada de astronomía. Vivo además en una ciudad en la que la mayor parte del año, el cielo está cubierto por un espeso manto gris que un escritor llamaba "un cielo panza 'e burro". Sé, que en las noches del camino, me gusta acostarme boca arriba, "con las estrellas por techo" como dice el fandango (70) y mirar el cielo limpio y cuajado de estrellas. Volverme a asombrar, una y otra vez, con la grandiosidad del universo. Sé que alguna vez supe cual de ellas era Marte. Y que veo al lucero de la mañana porque se queda solo al amanecer, y casi siempre yo ya estoy despierto. Y que la luna entre los pinos, redonda y amarilla -el pandero la llamaba Lorca- me parece una vieja amiga que viene a vigilar si dormimos tranquilos...o -blanca y encandilando con un agresivo resplandor- a alumbrarnos de tal manera que creería uno que nos viene a sonsacar. Mucha gente que está dormida, cuando les llega esa luz que casi encandila, se despierta pensando que le están alumbrando la cara con una linterna. Otros, la mayoría, se tapan la cara con el antebrazo o le vuelven la espalda. He visto, uno por uno a mis hermanos del camino hacerlo cuando con parsimonia de reina curiosa, la luna se pasea por la cara de cada uno. Yo, la espero siempre despierto. Y sí sé que es luna llena, pero nunca sé cuando es cuarto menguante o cuarto creciente. Me atrae la cara regordeta de la luna con la seducción de una mujer indescifrable y sin embargo cercana...» - "Cuando siento una necesidad de religión, salgo de noche para pintar las estrellas decía Van Gogh.¿Le reza usted a la luna como Antonio Gala?» |
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(62) Tratado
de la Alhambra hermética. Antonio Enrique Ediciones A. Ubago. S.L. (ISBN
84-85551-54-0)
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