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- «Ni una mijita, como dice usted. El ensimismado soy ahora yo. Tiene usted una rara mezcla de
componentes antagónicos entre si. Es usted sorprendentemente racional y reflexivo... ¡es usted
casi coherente! y sin embargo...
- «En primer lugar porque no hay nada que conjugar. El andaluz es de por sí mestizo y está
abierto, por naturaleza y tradición a manejar conceptos antagónicos. Dice Gala -toujours Gala-
que "Andalucía es evolución y unión de los contrarios, digestión de alimentos contrapuestos,
espongiario que asume y, en su interior, transforma.. ."
(80) - «La Semana Santa. Las Dolorosas.» - «Sí. Pero también la visita a la Virgen o al Cristo, en su casa. Va usted a San Gil en Sevilla, un día cualquiera, a mirar de cerca y despacito el barroquísimo paso de palio de la Macarena, y sus mantos recamados en filigranas imposibles de oro en seda y terciopelo, y se queda usted de piedra al pasar por la iglesia. Da repelús ver la cantidad de gente que está allí, sentada en una banca. Con la cesta de la compra o el maletín con papeles, al lado. O evidentemente de paso, y haciéndole compañía un ratito a la imagen aquella. Simplemente para recordarle algo, para hablarle, para compartir su pena o su desazón. De pronto, una mujer gesticula. No es necesario oírla para saber por el movimiento de sus manos y de su cuerpo que le está echando algo en cara a su Virgen. Que le está hablando de tú.» - «¿Irreverencia?» - «¡Qué va!. Le está hablando a su madre, y le reclama - le echa en cara algo- :la salud de un hijo, un imprescindible puesto de trabajo, que no llega aún por... descuido, por falta de atención, pero nunca por falta de interés de la Virgen. Es algo que esa madre -o ese padre- tiene el poder de hacer. No en vano en Sevilla, por ejemplo, es el Gran Poder el cristo que más gente tiene a su alrededor siempre. Y la Macarena... se llama Esperanza. Como muchas de nuestras vírgenes. ¿No ha leído usted nunca a Antonio Burgos? (82)» - «Mucho poder y mucha esperanza, me parecen a mi...» - «No crea usted... el justito. Incluso sin opio ni nada; solamente "...el suspiro de la criatura agobiada, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una época sin espíritu..."» - «¡Está usted citando a Marx ...! (83)» |
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(80)
Antonio Gala dice esto en varios de sus libros. Por simplificación citaremos
el mismo que se ha venido citando. Ahora hablaré de mi. Antonio Gala.
Editorial Planeta. 5ª edición mayo 2000, pág. 375 (ISBN: 84-08-03497-9)
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