- «Ni una mijita, como dice usted. El ensimismado soy ahora yo. Tiene usted una rara mezcla de componentes antagónicos entre si. Es usted sorprendentemente racional y reflexivo... ¡es usted casi coherente! y sin embargo...
¿Cómo conjuga usted su fe rociera -si es que puede llamarse así- con lo racional?»

- «En primer lugar porque no hay nada que conjugar. El andaluz es de por sí mestizo y está abierto, por naturaleza y tradición a manejar conceptos antagónicos. Dice Gala -toujours Gala- que "Andalucía es evolución y unión de los contrarios, digestión de alimentos contrapuestos, espongiario que asume y, en su interior, transforma.. ." (80)
Y en segundo lugar porque, como le leí no hace mucho a Manuel Toharia en El País, ciencia y fe son dos conceptos independientes entre si. Una funciona en el terreno de lo racional y el otro en el terreno de lo irracional (81) . Me parece a mí que cualquier andaluz, por razones históricas, está acostumbrado a manejar ambos sin complicaciones.
El andaluz ha ido metiendo en sus sentidos -en los por dentro- poquito a poco, imágenes que un día fueron babilonias, egipcias, griegas o romanas, y las ha compendiado en otras, más o menos cristianas, sin aspavientos ni disonancias. Poquito a poco. La religiosidad del andaluz ha ido así trascendiendo hacia una interpretación peculiar del cristianismo. Las Diosas romanas y los ritos griegos y probablemente tartésicos, han confluido en Vírgenes y Cristos, a los que se les habla de tú y a los que se les increpa, con el gesto y con la voz, con la confianza de un hijo irreverente. Y a los que se saca en triunfo -en condescendiente competencia con los de los demás- para mayor gloria de los cofrades y perplejidad de los forasteros.»

- «La Semana Santa. Las Dolorosas.»

- «Sí. Pero también la visita a la Virgen o al Cristo, en su casa. Va usted a San Gil en Sevilla, un día cualquiera, a mirar de cerca y despacito el barroquísimo paso de palio de la Macarena, y sus mantos recamados en filigranas imposibles de oro en seda y terciopelo, y se queda usted de piedra al pasar por la iglesia. Da repelús ver la cantidad de gente que está allí, sentada en una banca. Con la cesta de la compra o el maletín con papeles, al lado. O evidentemente de paso, y haciéndole compañía un ratito a la imagen aquella. Simplemente para recordarle algo, para hablarle, para compartir su pena o su desazón. De pronto, una mujer gesticula. No es necesario oírla para saber por el movimiento de sus manos y de su cuerpo que le está echando algo en cara a su Virgen. Que le está hablando de tú.»

- «¿Irreverencia?»

- «¡Qué va!. Le está hablando a su madre, y le reclama - le echa en cara algo- :la salud de un hijo, un imprescindible puesto de trabajo, que no llega aún por... descuido, por falta de atención, pero nunca por falta de interés de la Virgen. Es algo que esa madre -o ese padre- tiene el poder de hacer. No en vano en Sevilla, por ejemplo, es el Gran Poder el cristo que más gente tiene a su alrededor siempre. Y la Macarena... se llama Esperanza. Como muchas de nuestras vírgenes. ¿No ha leído usted nunca a Antonio Burgos? (82)»

- «Mucho poder y mucha esperanza, me parecen a mi...»

- «No crea usted... el justito. Incluso sin opio ni nada; solamente "...el suspiro de la criatura agobiada, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una época sin espíritu..."»

- «¡Está usted citando a Marx ...! (83)»

(80)  Antonio Gala dice esto en varios de sus libros. Por simplificación citaremos el mismo que se ha venido citando. Ahora hablaré de mi. Antonio Gala. Editorial Planeta. 5ª edición mayo 2000, pág. 375 (ISBN: 84-08-03497-9)     regresar al texto

(81) “... P¿La ciencia y las religiones son compatibles?
R. No tienen nada que ver la una con la otra. La ciencia trabaja en el terreno de lo racional y la religión en el terreno de lo irracional. Dios no se demuestra, se cree o no se cree, es el primer principio de cualquier teología. La ciencia es lo contrario.
P. ¿Se puede ser científico y creer en Dios?
R. Yo he visto casos en los que ha ocurrido eso, pero a mí me asombra. Por qué vas a estar buscando respuestas racionales en unos casos y en otros te limitas a creer simplemente, a no ser que influya la costumbre de una cultura que no quieres rechazar. Allá cada cual con su honestidad...” Manuel Toharia, Director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia en entrevista en El País el 18 de agosto del 2001 (Edición Impresa -> Opinión)
http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=20010818&xref=20010818elpepiopi_9&type=Tes&anchor=elpepiopi
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(82) Hay muchos artículos -y libros- en los que Antonio Burgos explica, mejor que nadie, al Gran Poder y a la Macarena. Pondremos solo dos ejemplos.
“...Porque la Macarena quizá sea la propia idea divinizada de Sevilla que todos tenemos. A Sevilla podemos verle, idealizada, Tierra Fecundada, Madre de Deidades, la cara. Esa cara de Sevilla es la cara de la Macarena, en la que ponemos todas nuestras complacencias. El pueblo, por delante arrollando, borró todos los pecados de Sevilla. Detrás de la candelería dejó sólo a Sevilla hecha perfección. Sevilla se miró a sí misma, Narciso en el espejo del río, y al ver que tanta belleza no podía ser humana le puso de nombre Macarena. Y la hizo, se hizo a sí misma, Madre de Dios.
Y esto, que puede sonar a herejía, pero que es evangelio puro escrito por la fe en la duda del pueblo de Sevilla, es lo que todos saben y nadie decir suele. Lo escuché la otra noche, en un concilio de sevillanía, ante unos vasos de tinto, sobre unos papelones de pescado frito. Un capataz era el teólogo supremo del pueblo que todo lo arrolla, hasta a la Iglesia misma, y me fue diciendo:
---Las otras son las Vírgenes. Pero la Macarena es la Madre de Dios...
Macarena. Recuadros de Semana Santa Recogido en el libro "Sevilla en cien recuadros" (www.antonioburgos.com)

“...Siempre acaban bien estas humanísimas riñas con el Gran Poder. No sé de nadie a quien el Señor le haya retirado definitivamente el saludo, por más que aparentemente, en su poderío divino, nos haya hecho alguna faena, como se le queja Concha Pino. Seguramente los teólogos, que no saben ni papa de las cosas del Hijo de la Macarena, no pueden explicarse estas peleas a lo divino. Pero enfadarse con el Señor de Sevilla, reñirle, pedirle cuentas, echarle en cara lo que ha dejado de hacer, como ese amigo cierto de las horas inciertas al que le exigimos que nos eche un cable cuando estamos asfixiados, es la mejor forma de proclamar su Gran Poder...”Riñas con el Gran Poder. Antonio Burgos (http://www.antonioburgos.com/mundo/2002/01/re010302.html)
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(83) "La religión es el suspiro de la criatura agobiada, el corazón de un mundo sin corazón, como es el espíritu de una época sin espíritu. La religión es el opio del pueblo." Karl Marx
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