- «La Alpujarra es más bien una sierra ¿no?»

- «La Alpujarra es una comarca que comparten las provincias de Granada y Almería situada en la parte meridional de Sierra Nevada. Tiene un paisaje abrupto, montañoso y accidentado, que va bajando, desde las nieves perpetuas de la Sierra Nevada y el pueblo más alto de España -Trevelez-, donde se curan jamones serranos que tienen fama en todo el país, con ríos y barrancos que recuerdan paisajes lunares, hasta los cultivos subtropicales de la costa. Los pueblos, que dicen que pueden encontrarse iguales en el Rif magrebí, son de una belleza arquitectónica sorprendente. En Ugijar, bajando hasta donde ya casi se puede oler el mar, sitúa Brenan un templo dedicado a Atenea, en cuyos muros Ulises, en uno de sus viajes, habría dejado como ex votos sus escudos y los espolones de sus naves (98) . Y en Adra, ya en la costa, cuenta Brenan, que se encontraron cascos y monedas púnicos, y las tumbas de dos niños judíos muertos durante el reinado de Augusto. Y un santuario de la Virgen del Mar, reconstruido tras su destrucción por los piratas en 1610, que perpetúa de una manera casta los ritos de Astarté-Afrodita (99). Finalmente, y para no cansarlo, en Guadix, uno de los asentamientos humanos más antiguos de España, y por el que discurría la via Augusta, que desde su fundación romana adoraba al dios Marte, según investigaciones de Brenan se encontraba un santuario a Isis. (100) »

- «El ensimismado soy yo ahora, oiga usted.»

- «Hombre... usted en lo suyo y yo en lo mío...»
La religión española -como su lengua, sus instituciones, su escasa capacidad para la ciencia objetiva, su desborde expresivo y su personalismo integral- ha de ser referida a los 900 años de entrelace cristiano-islámico. La teocracia hispánica, la imposibilidad de organizar a España o a Hispano-América como un Estado puramente civil, afirmado en intereses y realidades y no en magias personales, no es sino un remoto eco del espíritu islámico y del judaico. Eso lo decía textualmente, el historiador Américo Castro (101).

- «Sincretismo: un arte andaluz.»

- «Una manera de enfrentar la vida teniendo siempre a mano a un padre protector o a una madre protectora a los que se puede ir a ver a su casa, y con los que se le puede tener una relación íntima, personal y privilegiada. De los que se les puede exigir atención y a los que se le prometen cosas a cambio de su atención personalizada a nuestros problemas. La gente va "de promesa" al Rocío, sin hablar en todo el camino, andando, o -da penita verlos- agarrados durante todo el camino al adorno posterior, una especie de asa o barra en plata, que tiene la carreta que lleva al Simpecao. Tragando polvo todo el camino, bajo el sol inclemente de las dos de la tarde del mes de mayo. Socorridos con agua o rebujito -una mezcla de manzanilla de Sanlucar con seven up, una fórmula milagrosa de cantidades suficientes de glucosa y de alcohol para entonar- y con alguna tapita de jamón o de queso, para renovar fuerzas, que le alcanzan los hermanos que llevan una carreta con provisiones, cerca. Y aún así, de pronto una mujer se pone a cantar por sevillanas y alegra a todos los que van cerca del Simpecao. Y en una paraíta se marca unas sevillanas con otra rociera, al son de una guitarra y de las palmas que le tocan los romeros. Gente rara.»

- «Locos...»

(98)  (En Ugijar). En octubre se celebra una feria o mercado de ganado en el lecho fluvial. La villa me interesaba por otra razón. Es casi seguro que se trata de Odisea, latinizada después como Ulises, y que Estabón cita como que poseía un templo dedicado a Atenea, en cuyos muros Ulises, en uno de sus viajes, habría dejado como ex votos sus escudos y los espolones de sus naves. Aunque está a poco más de treinta kilómetros tierra adentro, en una región accidentada, hay una excelente razón para que Ulises dejara allí el recuerdo de su paso (suponiendo que en sus viajes hubiera llegado a España): las arenas del río son ricas en oro. En 1929, una compañía francesa se quedó tan impresionada por la cantidad de oro que encontrara, que propuso la construcción de un lago artificial en las cercanías, para extraerlo con máquinas. Quizás pueda encontrarse algún rastro de esta leyenda en el hecho de que la Virgen de Ugíjar, la Virgen de los Martirios, es objeto de culto para los pescadores de la costa. En las tormentas invocan su nombre casi tan frecuentemente como el de la Virgen del Mar de Almería y Adra..." Al sur de Granada. Gerald Brenan Primera edición en inglés, Hamish Hamilton, 1957. Primera edición en español, enero de 1974 pág. 94 (ISBN: 84-323-0123-X)     regresar al texto

(99) "... El barrio comercial de Adra se sitúa a lo largo de la carretera de la costa y termina en el puerto. La ciudad antigua, que ocupa el lugar de la ciudad árabe - la ciudad cartaginesa estaba un poco más allá, hacia oriente - está situada sobre una colina baja al borde del delta del río. Exceptuando unos cuantos cascos y monedas púnicos y las tumbas de dos niños judíos muertos durante el reinado de Augusto, nada se ha encontrado de sus tres mil años de historia, si bien el santuario de la Virgen del Mar, reconstruido tras su destrucción por los piratas en 1610, perpetúa de una manera casta los ritos de Astarté-Afrodita. A diferencia de Grecia y Cecilia, en España es la Virgen la que ha absorbido lo que constituyó la antigüedad pagana. Pero remontando la escarpada pendiente de la montaña, que en esta parte es tan pelada y desnuda como si estuviera hecha de metal, se goza de una vista panorámica absoluta. El delta verde,, la ciudad blanca,, y desde ella, extendiéndose, el mar tan brillante y tan moderno, como si Picasso lo acabara de pintar.
Al sur de Granada. Gerald Brenan. Primera edición en inglés, Hamish Hamilton, 1957. Primera edición en español, enero de 1974 pág. 163 (ISBN: 84-323-0123-X).
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(100) "...Guadix es la romana e ibérica ACIC, transformada por los árabes en Wad AS al trasladar el asentamiento de la capital unos cuantos kilómetros al Sudeste. La antigua ciudad - sobre la que hoy se cultiva - era el asentamiento principal de un pequeño clan ibérico que adoraba al dios solar Neto, o Nerón, que fue más tarde asimilado a Marte. En los tiempos de Aníbal adquirió cierta importancia debido a sus minas de plata. En ella se encontraba un santuario a Isis, probablemente la forma romanizada de la Diosa Luna ibérica, y una inscripción recientemente descubierta menciona una ofenda, hecha a esta divinidad, de cincuenta y tres perlas, treinta y dos esmeraldas, un carbunclo, un jacinto, dos diamantes y dos meteoritos. Otra ofrenda constaba de veinte esmeraldas y ciento diecinueve perlas..."
Al sur de Granada. Gerald Brenan Primera edición en inglés, Hamish Hamilton, 1957. Primera edición en español, enero de 1974 pág. 195 (ISBN: 84-323-0123-X)
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(101) España en su historia. Cristianos, moros y judíos. Américo Castro. Editorial Grijalbo Mondadori. Pág.90 (ISBN 970-05-1139-1)
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