Nota: Oyes ahora, amigo lector, a Joan Manuel Serrat decir los versos de Antonio Machado " La Saeta" : "...Dice una voz popular ¿Quien me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno" e inmediatamente la interpretación de esa "Saeta" por José Monge "Camarón de la Isla", probablemente el cantaor flamenco más famoso de todos los tiempos. Es una sugerencia de mi amigo Carlos Palladino, que me pareció que encajaba extraordinariamente bien en el texto.

- «"¡Bendita locura!" Decía una noche del camino el Lolo (102), un patriarca de la hermandad, que de lejos parece tener muy malas pulgas y de cerca es un pan de Dios. Un trianero que nació en el barrio y nunca se ha alejado de él. Un personaje, amado y temido en la hermandad, al que todo el mundo respeta porque todo el mundo sabe que sus arrebatos siempre tienen que ver con preservar la tradición. Con hacer las cosas "como Dios manda". Charlábamos en la sobremesa, maltrechos después de un largo día, medio en penumbra, alumbrados por una bombilla colgada de un cordel a tres o cuatro metros de allí.
"Dicen que estamos locos. Que nos pasamos cuatro días a la ida y tres a la vuelta, andando por los carriles polvorientos. Tragando polvo. Cansados, con los pies hechos polvo. Que nos acostamos a dormir en medio del campo sobre una manta o un colchón con saco de dormir. Eso... que estamos locos.¡Bendita locura diría yo!". Y sonreía con sonrisa de sabio, cuando yo le contaba cómo habíamos llegado al camino y cómo nos habíamos contaminado de esa locura.»

- «Desde luego no hay nada que se le parezca en toda Europa. Quizás si en Iberoamérica, donde a fin de cuentas llegaron las devociones junto con los andaluces y los extremeños que las practicaban. Y junto con la Inquisición, por cierto.»

- «¿En qué país católico hay nada semejante a las procesiones de Sevilla en Semana Santa?» se pregunta Américo Castro (103).
Porque además debajo de un paso de palio, se juntan personas de todos los orígenes y de todas las creencias, incluso agnósticos y ateos, que tienen en común un extraño sentido de la trascendencia con la imagen -más bien con lo que ella representa- que las convierte en su mediador particular en aquellas cosas que no entiende o para las que se necesita un poder superior... The Higher Power le llaman los Alcohólicos Anónimos en Estados Unidos. Lo sé por un amigo y maestro, que en paz descanse, ateo y gringo que hablaba conmigo de eso, cuando tuvo que recurrir a los doble-a»

- «¿Un Gran Poder?» preguntó con un puntito de sorna.

- «O quizás sólo una Esperanza. O la estampita que le dio su madre de chico. O un greñúo. Un cristo de largas melenas que hay en Jerez y del que un amigo mío escribió "Este es el Cristo de los jerezanos. El Cristo en el cual, de alguna forma, no he dejado de creer. El Cristo de todos los rebeldes que son y han sido, aunque éstos no lo supieran y aunque no hubieran creído en nada jamás. El Cristo por el que sería capaz de andar pidiendo escaleras cada primavera.(104)» Hace referencia, lo sabrá usted, al poema "La saeta" (105) de Antonio Machado, que comienza con esa pregunta desgarrada que hace un hombre del pueblo "¿Quién me presta una escalera, / para subir al madero, / para quitarle los clavos / a Jesús el Nazareno?".»

- «Y eso... ¿no es idolatría?»

- «De la mejor que hay. De oliva... virgen. De primera presión...como el mejor aceite.
Me parece que usted no ha entendido que la religiosidad del andaluz -y cualquier cosa importante en su vida- no va por el camino de la ortodoxia. Los ortodoxos almorávides, almohades y cristianos castellano-leoneses y aragoneses que irrumpieron -del verbo arrollar-, en distintos momentos de la época gloriosa de Al-Andalus, se entrometieron en un estilo de vida que se inspiraba en la emoción estética más que en la regla, en la tertulia más que en la polémica, en el razonamiento y la reflexión más que la acción y la laboriosidad. Como hoy, el andaluz es un pueblo que se encuentra más cerca de la postura griega que el resto de los peninsulares, porque su indolencia es el resultado de un desdén por las cosas, de una parsimonia, de un ascetismo y de una ciencia de la vida (106) como dice Gala.»

(102)  Manuel Ramos Pérez     regresar al texto

(103) ¿En qué país católico hay nada semejante a las procesiones de Sevilla en Semana Santa? Las imágenes rivalizan en lujo y esplendor, y las cofradías encargadas de cada una de ellas entablan una guerra psicológica, sentimental, con las agrupaciones rivales. Entre quienes llevan estas imágenes, en tan espectaculares y dramáticas procesiones, hay hombres del pueblo que, como pueblo, pueden ser anarquistas (a veces lo son) que sueñan con arrasar la estructura social y con ella la iglesia; pero como portadores de "su" imagen (el Jesús del Gran Poder, la Virgen Macarena, etc.) son capaces de matarse en defensa del honor y de la supremacía de su imagen. Suele explicarse frívolamente tal hecho acudiendo a la "superstición" del pueblo, lo cual no sirve para nada, porque tanta o más superstición que en España hay en el Sur de Italia o en Polonia, y no acontece nada comparable..." España en su historia. Cristianos, moros y judíos. Américo Castro. Editorial Grijalbo Mondadori. Pág.100 (ISBN 84-253-2915-9)
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(104) El cristo de los gitanos. José Maestre Romero. (http://www.andalucia-abierta.org/00001jmr.htm)
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(105)  ¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Poesías completas. La saeta. Antonio Machado y Ruíz. Espasa Calpe. Decimotercera edición. 19-V-1971. pág. 144
(http://www.geocities.com/Athens/Delphi/5205/machado.htm)
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(106) La inactiva acción. La casa sosegada. Antonio Gala. Editorial planeta pág. 109 (ISBN: 84-08-02481-7)
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