Y la Virgen que es tan buena
a Dios siempre obedecía,
pero piensa que sería
menos amarga su pena
estando en Andalucía.

- "¡Ea! Ya hemos convertido a la sagrada familia en andaluces emigrantes ¿lo ve usted?" le dije sonriendo...

Al acabar la jornada
hacen noche en escampado,
en el desierto no hay
ni ansares ni venados,
y cuando el sol se despierta
te quema por los caminos,
que aquello no es la marisma
y no hay ni arroyos ni pinos
que aquello no es la marisma
y no hay ni arroyos ni pinos.

En medio de las calores
no hay nadie que les ofrezca,
con una sonrisa alegre,
un vasito de aguan fresca
con una sonrisa alegre,
un vasito de agua fresca.

Y la Virgen que es tan buena
a Dios siempre obedecía
pero piensa que sería
menos amarga su pena
estando en Andalucía.

- «Y además de andaluces ¡rocieros! ¡Están comparando el camino del Rocío con el camino hacia Belén! La sagrada familia, acostumbrada a hacer el camino del Rocío y a encontrarse protegida por el entorno natural y por los demás peregrinos, hace, para empadronarse un viaje a Caná de Judea y sufre las consecuencias de un lugar mucho más inhóspito y de gente distinta... ¡Qué manera de resolver la situación...!»

Entusiasmado, me di la vuelta para mirar hacia donde estaba puesto el disco y... desperté. Se me había caído el libro al suelo.
Estirándome y bostezando entreabrí los ojos y busqué al personaje que había estado parte de la mañana charlando conmigo...
Todo seguía en su sitio. El escape libre de una moto se mezclaba con el zureo de la paloma que viene a reclamar, como muchas mañanas, unos granos de maíz en el alfeizar de la ventana del baño. Unos niños en la piscina del club de enfrente chapoteaban en el agua.