¡Hay que ver lo que puede hacer la digestión pesada de una cena de Navidad generosa! me dije. Me he quedado dormido y hasta me he puesto a soñar... Y no era mal sueño, no. Si así me ha ido con el pavo de anoche, ¿qué me esperará en año nuevo que han prometido las mujeres una tajine de cordero con salsa de ciruelas y cuscús...?

¡Hombre!... como no he comido desde anoche, y son casi las doce me han dado ganas de comerme un polvorón andalumeño (126). Que este año han salido estupendos...
Me levanté y me fui para la cocina. El villancico seguía:

Y la Virgen que es tan buena
a Dios siempre obedecía
pero piensa que sería
menos amarga su pena
estando en Andalucía.

Llegó el momento sublime
del nacimiento de Dios,
y se miraron con pena
al verse solos los dos.
Igual que una luz de aurora,
nació en la cueva aquel rey
y le dan la bienvenida
solo una mula y un buey.
El silencio no se quiebra
con un son de sevillanas
pero la Virgen, llorando,
le está cantando una nana.

Y la Virgen que es tan buena
a Dios siempre obedecía
pero piensa que sería
menos amarga su pena
estando en Andalucía...

 (126) Polvorones andalumeños. Claudio Sillero ( http://www.andalucia-abierta.org/00007cs_.htm)    regresar al texto